No servimos para escribir.
El sadista, el fantástico, el real... la que asusta, el misterio y policial. Todos somos "escritores" en potencia, todos aquello que sepamos tomar una pluma y transformar sentimientos en palabras, plasmadas en un papel. Pero nadie es un escritor, esas palabras en tu papel no las inventaste tu. Es ese error de llamar al acto de escribir "imaginación". No, nada es imaginado, nada es creado y como hemos dicho ates, rectifico, nadie es escritor. Un escritor ha de ser un gran mentiroso, tanto que si quisiera ser un escritor debería mentirse a si mismo, porque lo que escribe el verdadero escritor, sí son obras de imaginación, sí puede modificar su realidad en una hoja, de manera independiente. Lo que los demás escribimos son acciones y sentimientos, pensamientos y valores inculcados por la vida en una sociedad que cada vez es más podrida y que llama a cualquier canalla "escritor". ¿Que lo que escriben sea arte? Eso nadie lo puede juzgar, yo pienso que el arte debería ser propio y no para el resto, el arte es algo tan personal que solo nuestro inútil cerebro humano no puede entender todo lo hay y pudo haber detrás de una palabra o de una pincelada.
Pero ahora caemos también ante otra fatal visión, en la que los guionistas, como los llamo yo pues su labor es relatar y no escribir, cada vez tuercen más una bella obra para ser aceptados, dejando un cliché más para el mundo. El escritor tiene mano firme, y un corazón de león, sus artes son su mundo y no un best-seller, sus libros son sus ojos y su mente, nunca deberían ser creados para complacer a una sociedad. El escritor sí inventa, el escritor tiene la capacidad de crear algo sin que él mismo lo afecte. Así es, quienes escribimos nos corrompemos a nosotros mismos al escribir, ¿O cuantos de nosotros ha escrito párrafos felices, sintiendo la fría púa de la angustia en el pecho? ¿O una sátira y violenta oración sin aludir en nuestra mente algo que nos provoca algún sentimiento similar? No, nosotros, como no-escritores que somos, escribimos lo que sentimos. Reemplazamos y confundimos algo que pensamos es una imaginación increíble, con las cosas que asuntos externos nos hacen pasar. Entonces sí, el escritor ha de ser un insensible, el escritor ha de no tener uso de razón y de poder ignorar esos sentimientos que infectan la mente y nublan la mano, para hacer un verdadero libro y no un diario. Lo único que si escribimos, sin ser manejados por nuestro interior, la mente es el día a día y porque lo único que podemos hacer es imaginar el mañana, y como se explicó, yo creo que eso solo lo puede hacer un escritor. Todas las otras obras bajo el nombre de no-escritores pueden ser grandiosas, pueden dejar algo en la gente que nunca más se olvidará, pues no son idiotas y tal vez sí tienen algo de escritor, pero imaginen como sería una obra inversa.....Una obra contada al revés de como uno se siente, y conocer la frustración de no poder escoger la palabra correcta, y de sentir un nudo en el estómago cuando tu mente dispare el querer escribir triste, cuando intentas escribir algo feliz.
Así que sí, los escritores son pocos, tal vez ya no existe ninguno, pero nunca es tarde para volverse escritor. Para crear una burbuja y encerrarse en ella, dejando fuera los sentimientos, cuando nos sentamos con el papel frente a nuestros ojos. Cuando olvidamos el mundo real al escribir, como nuestros lectores olvidan su mundo real al leer. Lo que pasa, es que hoy en día quien tenga las cualidades que según mi opinión hacen a un escritor, será rengado de la sociedad, reprimido y despojado de la pluma y del papel. Los lectores son despiadados, y tienen tantas razones para serlo.....¿Como un escritor puede saber que va a, con unas palabras, apretarle donde duele a su critico y hacerlo recordar esa obra con odio? Para luego calificarla como un mal libro por supuesto. Pero curiosamente, también eso es un escritor, pues por medio de algo que escribió con su mente y no sus sentimientos, puede provocar con más certeza un profundo sentimiento en el lector, cosa que un guionista confundido no podrá dejar en claro a la hora de llegar a las hojas...
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Como todo el mundo tiene su propia opinión, concuerdo con la de mi amiga en unas cosas y en otras no.
Ambas opinamos que un buen texto necesita tu sentimiento y tu corazón puesto en cada frase, aunque ella piensa que tiene mucho más mérito (y por ello debe ser llamado escritor) aquel que sabe fingir el sentimiento y plasmarlo de tal manera que llegue hasta el corazón del lector.
Opino que hay pocas personas que sean capaces de hacer eso, (tener semejante frialdad de mente), la mayoría nos limitamos a no escribir los días en los que estamos tristes y pretendíamos hacer algo alegre o al revés. Vivirlo es nuestra manera de hacer buena narración, porque la mayoría carecemos de esa genialidad de los escritores capaces de crear cualquier sentimiento y hacerlo real y palpable como si fuera suyo.
Eso es un acto muy noble y hermoso, aunque desde mi punto de vista, no se necesita ser tan sublime para ser escritor, pues si no el mundo estaría compuesto de muy pocas obras literarias.
También hay que decir que la gente que ha intentado describir sensaciones o experiencias que no han vivido, fallan y falsean sus propios escritos sin remedio, por lo que a veces es mejor basarte en algo que conozcas muy bien para escribir, un tema que sientas, te guste y se te de bien, y lograrás crear una obra de arte que para mí tiene el mismo mérito que un escritor mentiroso.
La manera de llegar a ser un escritor como el que mi amiga describe es saberse poner en la piel de miles de personajes y personalidades sin confundirse ni mezclarlas, haciendo que parezcan tan reales como si todas formaran parte de ti. Para llegar a conseguir eso es necesario leer. Leer MUCHO y de muy diferentes autores para aprender distintos puntos de vista y matices que cada uno puede aportar a tu opinión, forjando a base de entrenamiento una buena experiencia para volver a ponerte en la piel de estos personajes o crear otros nuevos. También ayudan mucho los juegos de rol, de hecho, es una de las formas con las que más aprendes. Cambiarte la piel con otros personajes que tienen su propio mundo interior, y que además te salga de manera fluida y natural, es un acto sublime que muy pocos llegan a manejar.

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