He leído por ahí que una persona tiene que tener un lado malvado para saber escribir bien, que una
persona bondadosa y amable con todo el mundo no lograría en absoluto captar la atención.
Bueno, yo concuerdo 100% con esta afirmación sin necesidad de pararme a explicarlo. Supongo que todo escrito necesita una trama problemática para saber entretener, y si no has vivido ninguna decepción grande en tu vida no podrás aferrarte a ningún sentimiento con el que escribir. Porque eso es lo que necesita cualquier texto: sentimiento. El pensamiento vacío produce palabras vacías, y las palabras que no llegan son poco más que el prospecto de un bote de champú, y eso discriminando a los pobres botes de champú.
Todo escritor debe tener una pequeña mente criminal que conviva con él en todo momento, que permanezca escondida a excepción de cuando estamos enfadados; esa típica vocecita que susurra ‘Ojalá te partas una pierna al salir’ cuando simplemente tenemos que limitarnos a sonreír a esa persona que se merece un sillazo en la cara. Sonreír porque es lo políticamente correcto, porque la sociedad está encajada perfectamente y porque tu mente nace con la forma de una pieza de un puzle. Y si no sonríes ya eres un borde de mierda, un insensible o un soso.
No solo se aplica a la forma de escribir. Es cada palabra que sale de tu boca… y es cada palabra que no sale. Es alguien que sabe hacer uso de las ironías, alguien que hace respetar sus palabras y temer sus silencios. No siempre es alguien a quien se le toma en cuenta, hay muchos de esos ‘alguienes’ que prefieren permanecer callados y escuchar. Porque un buen escritor es el que también sabe escuchar. Y no solo eso. Forjado a partir de la dulce magia de la lectura, es alguien capaz de leer entre líneas, de leer los rostros de la gente y de entender lo que ocurre sin necesidad de palabras. Es alguien que comprende la psicología de la gente porque ha estado en la piel de más de mil personajes, y ese es el secreto de un buen escritor.
Y ese alguien, querido amigo/a, eres tú. Mentí cuando dije que concordaba con la afirmación anterior, aunque puedo adivinar que nadie se dio cuenta.
Todo el mundo tiene un lado bueno y un lado malo, y eso es porque no existe nadie que no haya comprobado el sufrimiento en mayor o menor medida. Todo el mundo se ha decepcionado alguna vez, ni siquiera siendo tu culpa, basta simplemente con pararte a mirar el mundo que te rodea.
Solo los bebés que están por nacer tienen el lado bueno en toda su pureza, pues la sociedad forja tu lado oscuro a medida que vas tomando experiencia.
¿Cómo llegan los asesinos a ser cómo son? ¿Realmente nacieron de esa manera? La respuesta es tan obvia que no la contestaré directamente porque se perdería la gracia. La genética tiene un papel importante, pero no hay nada que afecte más tu vida que las vidas que tienes a tu alrededor. Los asesinos nacieron como cualquier persona, sonriendo y molestando felizmente mientras su mente era todavía una tierna página en blanco. En ese momento, tus padres son los que tienes más cerca; son los que se apresuran a escribir en ese cuaderno qué cosas están bien y qué cosas están mal, todo a partir de sus PROPIOS principios morales que son tan válidos como cualquier otro. Así es como nacen los niños que son del mismo partido político de sus padres, de su mismo equipo de fútbol, de su misma religión o de su mismo tipo de mentalidad. Nos alarmamos cuando el niño sale racista u homófobo, (la sociedad está tan mal que también nos alarmamos si sale opuesto a eso), pero realmente no todo el debate está en la propia forma de ser del niño, quizás debemos preguntarnos qué cosas han influido en él a lo largo de su vida.
¿Cuándo viene el problema? Cuando los padres escriben cosas moralmente incorrectas en las páginas de su mente, o cuando a falta de padres, lo escriben las malas influencias que han repetido la historia que acabo de decir. Entonces aparece gente sin ideales, iguales como copias y sin personalidad, gente detenida en un punto de la evolución y con tal estrechez de mente que acabará muriendo con los mismos pensamientos en su cabeza. Y también aparecen los asesinos, ladrones y esas personas influenciadas por eso que la sociedad tacha de prohibido.
No sé, es curioso como algo deja de ser legal de un día para otro, a partir de unos papelitos aún calientes por la impresora y que dicen que la ley ha cambiado. Sacando mi lado oscuro, me atrevo a decir que a estas últimas personas no les falta sensibilidad, simplemente les sobra valentía. Si por tu mente no ha pasado nunca la idea de golpear a una persona hasta que tenga que venir a recogerla una ambulancia significa que no eres una persona. Sencillo. Lo que han tenido estas personas han sido cojones de hacerlo, independientemente de si la víctima se lo merecía o no, o de si es políticamente correcto.
Normalmente ese lado oscuro no es algo bien visto, por lo que nuestra parte sociable se esfuerza por ocultarla para evitar que esos dedos índices te señalen con ansias de polémica. Pero bueno, mantener la compostura es fácil de conseguir… Fácil cuando no estás enfadado. Cuando estás en uno de esos momentos en los que si alguien te dirige la palabra le metes un puñetazo en el estómago, en lo último que piensas es en mantener tu lado bueno predominando. O quizás es eso en lo que más piensas… Solo respiras. Autocontrol. Te esfuerzas porque todo en tu interior vuelva a su lugar, por encerrar el tigre que todo el mundo tiene dentro, porque esa vocecita se calle.
Arranques de furia, señores, no son más que una pequeña muestra de lo que de verdad tenemos por dentro. No hay nadie, repito, absolutamente nadie, que entre en ese estado de ánimo sin haber tenido que soportar eso que no le gusta con anterioridad.
Así pues y volviendo a la afirmación de que todo el mundo tiene un lado bueno y un lado malo, concluiré diciendo que la personalidad de cada persona depende del grado en que saque su lado oscuro. La gente que vive de los actos ilegales o degradantes (sin meterme en el tema de si es por necesidad o no) no duda en hacer prevalecer su forma de ser más malvada para verse capaz de ello, igual que la gente aparentemente simplona o demasiado buena procura esconderla por no encontrarse a gusto o favor de ella, o por lo que puedan pensar los demás. Pero esa parte de ti siempre estará ahí, como el típico diablito que aparece en tu hombro izquierdo compitiendo con el ángel que se esfuerza en llevarte por el ‘buen’ camino. Nunca nadie tuvo tanta razón.
persona bondadosa y amable con todo el mundo no lograría en absoluto captar la atención.
Bueno, yo concuerdo 100% con esta afirmación sin necesidad de pararme a explicarlo. Supongo que todo escrito necesita una trama problemática para saber entretener, y si no has vivido ninguna decepción grande en tu vida no podrás aferrarte a ningún sentimiento con el que escribir. Porque eso es lo que necesita cualquier texto: sentimiento. El pensamiento vacío produce palabras vacías, y las palabras que no llegan son poco más que el prospecto de un bote de champú, y eso discriminando a los pobres botes de champú.
Todo escritor debe tener una pequeña mente criminal que conviva con él en todo momento, que permanezca escondida a excepción de cuando estamos enfadados; esa típica vocecita que susurra ‘Ojalá te partas una pierna al salir’ cuando simplemente tenemos que limitarnos a sonreír a esa persona que se merece un sillazo en la cara. Sonreír porque es lo políticamente correcto, porque la sociedad está encajada perfectamente y porque tu mente nace con la forma de una pieza de un puzle. Y si no sonríes ya eres un borde de mierda, un insensible o un soso.
No solo se aplica a la forma de escribir. Es cada palabra que sale de tu boca… y es cada palabra que no sale. Es alguien que sabe hacer uso de las ironías, alguien que hace respetar sus palabras y temer sus silencios. No siempre es alguien a quien se le toma en cuenta, hay muchos de esos ‘alguienes’ que prefieren permanecer callados y escuchar. Porque un buen escritor es el que también sabe escuchar. Y no solo eso. Forjado a partir de la dulce magia de la lectura, es alguien capaz de leer entre líneas, de leer los rostros de la gente y de entender lo que ocurre sin necesidad de palabras. Es alguien que comprende la psicología de la gente porque ha estado en la piel de más de mil personajes, y ese es el secreto de un buen escritor.
Y ese alguien, querido amigo/a, eres tú. Mentí cuando dije que concordaba con la afirmación anterior, aunque puedo adivinar que nadie se dio cuenta.
Todo el mundo tiene un lado bueno y un lado malo, y eso es porque no existe nadie que no haya comprobado el sufrimiento en mayor o menor medida. Todo el mundo se ha decepcionado alguna vez, ni siquiera siendo tu culpa, basta simplemente con pararte a mirar el mundo que te rodea.
Solo los bebés que están por nacer tienen el lado bueno en toda su pureza, pues la sociedad forja tu lado oscuro a medida que vas tomando experiencia.
¿Cómo llegan los asesinos a ser cómo son? ¿Realmente nacieron de esa manera? La respuesta es tan obvia que no la contestaré directamente porque se perdería la gracia. La genética tiene un papel importante, pero no hay nada que afecte más tu vida que las vidas que tienes a tu alrededor. Los asesinos nacieron como cualquier persona, sonriendo y molestando felizmente mientras su mente era todavía una tierna página en blanco. En ese momento, tus padres son los que tienes más cerca; son los que se apresuran a escribir en ese cuaderno qué cosas están bien y qué cosas están mal, todo a partir de sus PROPIOS principios morales que son tan válidos como cualquier otro. Así es como nacen los niños que son del mismo partido político de sus padres, de su mismo equipo de fútbol, de su misma religión o de su mismo tipo de mentalidad. Nos alarmamos cuando el niño sale racista u homófobo, (la sociedad está tan mal que también nos alarmamos si sale opuesto a eso), pero realmente no todo el debate está en la propia forma de ser del niño, quizás debemos preguntarnos qué cosas han influido en él a lo largo de su vida.
¿Cuándo viene el problema? Cuando los padres escriben cosas moralmente incorrectas en las páginas de su mente, o cuando a falta de padres, lo escriben las malas influencias que han repetido la historia que acabo de decir. Entonces aparece gente sin ideales, iguales como copias y sin personalidad, gente detenida en un punto de la evolución y con tal estrechez de mente que acabará muriendo con los mismos pensamientos en su cabeza. Y también aparecen los asesinos, ladrones y esas personas influenciadas por eso que la sociedad tacha de prohibido.
No sé, es curioso como algo deja de ser legal de un día para otro, a partir de unos papelitos aún calientes por la impresora y que dicen que la ley ha cambiado. Sacando mi lado oscuro, me atrevo a decir que a estas últimas personas no les falta sensibilidad, simplemente les sobra valentía. Si por tu mente no ha pasado nunca la idea de golpear a una persona hasta que tenga que venir a recogerla una ambulancia significa que no eres una persona. Sencillo. Lo que han tenido estas personas han sido cojones de hacerlo, independientemente de si la víctima se lo merecía o no, o de si es políticamente correcto.
Normalmente ese lado oscuro no es algo bien visto, por lo que nuestra parte sociable se esfuerza por ocultarla para evitar que esos dedos índices te señalen con ansias de polémica. Pero bueno, mantener la compostura es fácil de conseguir… Fácil cuando no estás enfadado. Cuando estás en uno de esos momentos en los que si alguien te dirige la palabra le metes un puñetazo en el estómago, en lo último que piensas es en mantener tu lado bueno predominando. O quizás es eso en lo que más piensas… Solo respiras. Autocontrol. Te esfuerzas porque todo en tu interior vuelva a su lugar, por encerrar el tigre que todo el mundo tiene dentro, porque esa vocecita se calle.
Arranques de furia, señores, no son más que una pequeña muestra de lo que de verdad tenemos por dentro. No hay nadie, repito, absolutamente nadie, que entre en ese estado de ánimo sin haber tenido que soportar eso que no le gusta con anterioridad.
Así pues y volviendo a la afirmación de que todo el mundo tiene un lado bueno y un lado malo, concluiré diciendo que la personalidad de cada persona depende del grado en que saque su lado oscuro. La gente que vive de los actos ilegales o degradantes (sin meterme en el tema de si es por necesidad o no) no duda en hacer prevalecer su forma de ser más malvada para verse capaz de ello, igual que la gente aparentemente simplona o demasiado buena procura esconderla por no encontrarse a gusto o favor de ella, o por lo que puedan pensar los demás. Pero esa parte de ti siempre estará ahí, como el típico diablito que aparece en tu hombro izquierdo compitiendo con el ángel que se esfuerza en llevarte por el ‘buen’ camino. Nunca nadie tuvo tanta razón.
La pregunta es... ¿cuál es el 'buen' camino y quién lo dicta?
Entre ambos extremos hay grandes posibilidades de complementarse, y eso es lo que hace a las personas tan diferentes las unas de las otras.
Querido amigo inventor de la primera frase citada en la reflexión: los escritores no somos los únicos que tenemos un lado oscuro, simplemente somos aquellos que se nos da bien controlarlo y mezclarlo en pequeñas dosis con las respuestas que damos al mundo. Solo eso.
Entre ambos extremos hay grandes posibilidades de complementarse, y eso es lo que hace a las personas tan diferentes las unas de las otras.
Querido amigo inventor de la primera frase citada en la reflexión: los escritores no somos los únicos que tenemos un lado oscuro, simplemente somos aquellos que se nos da bien controlarlo y mezclarlo en pequeñas dosis con las respuestas que damos al mundo. Solo eso.
PD: Esta es una reflexión tratada en el primer libro, Ojos dorados. Aquí os dejo un pasaje que menciona uno de los personajes:
''Siempre hay algo que traiciona tu forma de ser. Quiérelo y respétalo, porque eso también forma parte de ti'' Sony Fawkes

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